Rituales que mantienen vivo el sistema
Un sistema gana fuerza con hábitos breves y confiables. Pequeñas sesiones de revisión, métricas ligeras y espacios para archivar sin culpa sostienen el motor. Si todo depende del entusiasmo, fallará. Si depende de acuerdos mínimos y repetibles, florece. La constancia transforma notas casuales en capital intelectual acumulativo.